A pesar de ser una imagen verdaderamente mágica, Última Caminata consigue envolvernos en un aire de desasosiego y nerviosismo, como si algo malo estuviera al acecho.
Un paisaje evocador y al mismo tiempo macabro. Bello pero despiadado, desprovisto de luz y color, sumido en las sombras más frías y desoladoras. Este es el escenario de nuestro caminante. Una persona que parece necesitar perderse en un paraje oscuro para poder encontrarse en su interior.
Aunque tampoco hace falta ponerse tan dramático. Quizá la imagen y el título de este fondo sólo se refieran a el último paseo del día. Un anochecer realmente bonito, una luz tenue y mortecina que nos indica que la noche está al caer, y unos pájaros acompañando al caminante.